Nos dedicamos a romper cada una de las reglas que algún día nos impusimos concientes, nos volvimos oscuros, más de lo que la sociedad puede tolerar, nos pintamos la piel, nos perforamos y dejamos perforar.
Los obstaculos nos guiaron en caminos llenos de recovecos faltos de luz, llenos de tentación, el pecado transformado en cotidiana realidad, realidad que buscamos al escapar… perdimos el rumbo.
Nos pintamos si, perforamos, si. Pecamos y aprendimos, inconcientes pero sintiendo, padeciendo, grabando en el alma, grabando con las manos, con la lengua, con la nariz, ojos y corazón.
No somos maquinas pero actuamos como autómatas. Buscamos el camino de vuelta pero… de vuelta a dónde?